Vaso de kombucha rosada con hielo y frambuesa, servido desde una botella.

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Kombucha: qué es, para qué sirve y cómo tomarla sin riesgo

Descubre qué es la kombucha, por qué tantos la consideran una bebida funcional y qué precauciones debes tener al prepararla en casa.

La kombucha es una bebida que ha ganado popularidad por sus posibles beneficios para la salud intestinal. Estas son algunas formas de disfrutarla de forma segura.

La kombucha ha recorrido un camino extenso y lleno de espuma. Algunos la veneran como si fuera una bebida que limpia el intestino, mientras que otros la miran con sospecha, como si se tratara de una trampa disfrazada de salud.

Lo cierto es que esta bebida fermentada, con su sabor ácido y chispeante, ha dado mucho de qué hablar. Y no es para menos. Aquí te contamos todo sobre la kombucha.

EL ENCANTO DE LA KOMBUCHA

La kombucha es una bebida fermentada a base de té (negro o verde), azúcar, bacterias y levaduras. Lo que la hace especial no es solo su sabor agridulce con un leve toque avinagrado, sino el proceso casi alquímico que ocurre durante su fermentación.

En el corazón de todo está el SCOBY, un cultivo simbiótico de bacterias y levaduras, considerado como el alma del proceso.

Durante la fermentación, el cultivo transforma el azúcar en ácidos, gas y un poco de alcohol. Así nace una bebida con sabor ácido, burbujeante por naturaleza y rica en microorganismos que pueden aportar beneficios para tu salud.

Vaso de kombucha clara con hielo, bebida dorada lista para consumir.

¿LA KOMBUCHA TIENE BENEFICIOS PARA LA SALUD?

A quienes la beben a diario les encanta decir que mejora la digestión, desintoxica el cuerpo, eleva las defensas, sube la energía, y de paso, les alisa el karma. Pero, ¿es esto cierto?

Lamentablemente, la mayoría de los beneficios atribuidos a la kombucha vienen de experiencias personales y creencias populares más que de ensayos clínicos.

Sin embargo, se sabe que contiene probióticos, antioxidantes, vitaminas del grupo B, ácidos orgánicos y otras sustancias con potencial terapéutico.

Por esto, muchos la relacionan con una mejor salud intestinal, inmunológica y hasta emocional. Pero esta bebida no es capaz de curar el cáncer ni reemplazar a los médicos.

Frasco de kombucha en proceso de fermentación con SCOBY.

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PRECAUCIONES AL PREPARAR KOMBUCHA

Preparar kombucha en casa puede parecer un proceso simple: solo se necesita té, azúcar, el cultivo y algo de paciencia. Pero si no se siguen buenas prácticas de higiene, lo que comienza como una bebida saludable puede terminar siendo un riesgo para la salud.

Basta con una mala limpieza o una contaminación cruzada para que bacterias no deseadas conviertan el fermento en un producto inseguro, aunque no siempre sea evidente al gusto o al olor.

También es importante controlar el tiempo y las condiciones de fermentación. Cuando se fermenta más de la cuenta o se conserva en condiciones inadecuadas, el nivel de alcohol puede aumentar hasta niveles comparables con bebidas fermentadas suaves, lo cual no es recomendable para niños, personas embarazadas o sensibles al alcohol.

Además, si se utilizan recipientes de cerámica vidriada, los ácidos del fermento pueden extraer plomo del esmalte, generando una posible intoxicación por metales pesados.

Dos vasos de vidrio con bebida verde cremosa sobre tabla de madera.

¿VALE LA PENA PREPARAR KOMBUCHA?

Tomar kombucha puede ser una buena idea si te gusta su sabor ácido y burbujeante, y si buscas una forma natural de incluir probióticos en tu dieta. Pero es importante hacerlo con cuidado.

Aunque hay testimonios que respaldan sus beneficios para la digestión, la energía y el sistema inmunitario, la evidencia científica sigue siendo limitada. Hasta ahora, la mayoría de sus propiedades son más anecdóticas que clínicas.

Eso no significa que no funcione, pero sí que no debe asumirse como un tratamiento ni un reemplazo de una alimentación balanceada o de atención médica profesional.

Tampoco es una bebida para todo el mundo: personas con sistemas inmunológicos comprometidos, embarazadas, niños pequeños o quienes son sensibles al alcohol deben evitarla o consultarlo antes con un profesional de salud.

La clave está en la moderación y en la procedencia. Si la kombucha es de origen confiable, industrial o bien elaborada en casa con todas las condiciones de higiene necesarias, puede formar parte de una alimentación variada.

Pero si no estás seguro de cómo fue preparada o si simplemente no te gusta, no hay ninguna razón para forzarlo.

Fuentes:

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