La feijoada es mucho más que un guiso: es una tradición brasileña que combina sabor, historia y abundancia en cada plato. Con ingredientes sencillos, pero potentes, este clásico de la cocina carioca es perfecto para compartir en familia o con amigos.
Una sola cucharada de feijoada basta para transportarte al corazón de Brasil. Este guiso oscuro, espeso y humeante, hecho a base de frijoles negros, carnes y embutidos, es mucho más que una preparación culinaria: es una declaración cultural, una muestra de hospitalidad y un verdadero festín para el paladar.
En este artículo te contaremos todo sobre este plato típico brasileño, desde su historia hasta la forma correcta de prepararlo, para que lo disfrutes por completo.
¿QUÉ ES LA FEIJOADA?
La feijoada, también conocida como frijolada en algunas regiones, es considerada el plato nacional de Brasil. Su preparación se basa en una mezcla abundante de frijoles negros, cortes de cerdo, chorizos, vegetales y condimentos que, al cocinarse a fuego lento, desarrollan un sabor profundo y reconfortante.
Aunque recuerda en estructura a otras recetas tradicionales como la fabada asturiana o los cocidos latinoamericanos, la feijoada tiene una personalidad única, producto del mestizaje cultural y de ingredientes propios del territorio brasileño.

EL ORIGEN DE LA FEIJOADA
Muchos atribuyen el origen de la feijoada a los esclavos africanos que reutilizaban las sobras de carne que les daban los colonizadores portugueses, cocinándolas con frijoles negros.
Sin embargo, los registros históricos indican que estas legumbres ya eran consumidas mucho antes por los pueblos indígenas del continente, como los guaraníes, quienes las conocían como "comaná" o "cumaná".
Lejos de ser una simple adaptación, la feijoada es una creación genuinamente brasileña, nacida de la fusión de culturas, sabores y saberes.

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INGREDIENTES PARA UNA FEIJOADA TRADICIONAL
Para preparar una feijoada al estilo clásico, el primer paso consiste en reunir ingredientes generosos y de buena calidad. Se utilizan frijoles negros, costillas de cerdo, chorizo o morcilla, panceta, lomo de cerdo, pimientos rojos y verdes, cebolla, ajo, tomate, naranja, laurel, sal, pimienta y un toque de aceite.
Cada componente aporta profundidad, textura y carácter, y juntos forman una sinfonía de sabor que define este plato.

¿CÓMO SE PREPARA LA FEIJOADA?
Todo comienza la noche anterior, remojando los frijoles en agua durante unas doce horas. Este paso es clave para lograr una cocción uniforme y una textura suave.
Al día siguiente, se sellan las carnes por separado en una sartén con aceite caliente. Este dorado inicial ayuda a potenciar el sabor del guiso. Luego, se cortan los chorizos en rodajas y las costillas en trozos manejables.
Los frijoles remojados se colocan en una olla con agua fresca y se dejan reposar media hora antes de llevarlos a hervor. Una vez que el agua comienza a burbujear, se incorporan las carnes selladas, la panceta y el lomo.
Posteriormente, se sazona con sal y pimienta al gusto, se agregan las hojas de laurel y se deja cocinar por treinta minutos, revolviendo ocasionalmente para que los sabores se integren.
Mientras tanto, en una sartén aparte, se saltean la cebolla, el ajo, el tomate y los pimientos finamente picados. Esta mezcla se añade a la olla junto con dos rodajas de naranja, que aportan un contrapunto cítrico al sabor denso del guiso. La cocción continúa a fuego fuerte durante veinticinco minutos y luego se baja el fuego para una cocción lenta adicional de unos veinte minutos más.
El punto perfecto se alcanza cuando los frijoles están bien cocidos, el caldo se ha vuelto espeso y las carnes están tan suaves que prácticamente se deshacen al tocarlas.
Un truco para lograr una textura aún más cremosa es triturar algunos frijoles cocidos y devolverlos a la olla. Este paso opcional le da cuerpo al caldo sin necesidad de agregar espesantes artificiales.
Fuentes:
