• Total

    25
  • dificultad

    Fácil
  • Calificación

    5

Pechuga de pollo en salsa blanca

Por Sandra Sandoval

¿Buscas una opción rápida, deliciosa y reconfortante para el almuerzo de hoy? Esta receta de pechuga de pollo en salsa blanca es la solución perfecta. Preparar recetas con pechuga de pollo no tiene por qué ser aburrido; con la combinación ideal de CREMA DE LECHE NESTLÉ® y el toque único del CALDO DE GALLINA MAGGI®, lograrás un pollo en salsa blanca increíblemente cremoso y lleno de sabor en menos de 25 minutos. Esta preparación es ideal para compartir en familia, ofreciendo una textura suave que a todos les encantará.

Sigue nuestro paso a paso fácil y convierte un ingrediente cotidiano en un plato gourmet que deleitará a tus seres queridos sin complicaciones en la cocina.

No incluido en la receta

Utensilios

  • Imagem do utensílio Sartén

    Sartén

  • Imagem do utensílio Cuchara de cocina

    Cuchara de cocina

Ingredientes

Porciones: 4

  • 1 cucharada de aceite (14 g)
  • 1 pechuga de pollo, cortada en 4 filetes (453 g)
  • 1 sobre de CALDO DE GALLINA MAGGI® desmenuzado (9 g)
  • 1/2 taza de leche (125 g)
  • 6 cucharadas de CREMA DE ELCHE NESTLÉ® (90 g)
  • 2 cucharadas de queso mozzarella rallado (20 g)
  • 1 cucharada de perejil finamente picada (10 g)
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¡A cocinar!

PASO 1: Cocina el pollo

  • 1.En una sartén calienta el aceite a fuego alto por 30 segundos, adiciona la pechuga y cocina por todos los lados.

PASO 2: Adiciona la leche

  • 2.Adiciona la leche, el sobre de CALDO DE GALLINA MAGGI®, la CREMA DE LECHE NESTLÉ® y deja cocinar por 4 minutos más.

PASO 3: Agrega el resto de ingredientes

  • 3.Por último, agrega el queso mozzarella rallado, el perejil, revuelve para integrar y apaga el fuego

Paso 4: Sirve

  • 4.Sirve los filetes de pollo en porciones iguales, y baña con la salsa encima.

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Carbohidratos2.6 g
Energía249.3 kcal
Grasas12.8 g
Fibra0.1 g
Proteína28 g
Grasas saturadas4.6 g
Sodio513 mg
Azúcares0.4 g

Consejos de Chef

Para darle un toque gourmet a tu pechuga de pollo en salsa blanca, puedes añadir champiñones salteados o un toque de nuez moscada a la salsa antes de servir. Si prefieres una consistencia aún más espesa, deja reducir la salsa a fuego lento durante dos minutos adicionales antes de incorporar el queso mozzarella. ¡Te encantará el resultado!

¿Qué quieres hacer con esta receta?

Preguntas frecuentes

¿Cómo lograr que la pechuga de pollo en salsa blanca quede jugosa?

Para que tu pechuga de pollo en salsa blanca quede jugosa, es fundamental sellar los filetes a fuego alto en la sartén durante unos minutos por ambos lados. Esto sella los jugos internos antes de agregar la leche y la CREMA DE LECHE NESTLÉ®, evitando que el pollo se reseque durante la cocción.

¿Puedo usar otro tipo de queso para esta receta de pollo en salsa blanca?

Sí, puedes experimentar con otros quesos que se fundan fácilmente. Aunque la receta original utiliza queso mozzarella por su suavidad, el queso parmesano rallado o un queso doble crema son excelentes alternativas que aportarán un toque extra de sabor y cremosidad a tus recetas con pechuga de pollo.

¿Con qué guarniciones puedo acompañar la pechuga de pollo en salsa blanca?

Este plato es sumamente versátil. Combina a la perfección con una porción de arroz blanco, puré de papa o una pasta corta bañada en la misma salsa. Para equilibrar el menú, te sugerimos acompañarlo con una ensalada verde fresca o vegetales al vapor como brócoli y zanahorias.

¿Cómo evitar que la salsa blanca se corte al cocinarla?

Para evitar que la salsa se corte, cocina a fuego medio-bajo una vez que agregues la leche y la CREMA DE LECHE NESTLÉ®. Evita que la mezcla hierva a borbotones y revuelve constantemente. El uso de productos de alta calidad como los de Nestlé® garantiza una emulsión estable y cremosa.

¿Se puede congelar el pollo en salsa blanca que sobró?

Sí, puedes congelarlo en un recipiente hermético hasta por dos semanas. Al recalentarlo, hazlo a fuego lento y añade un chorrito de leche para recuperar la textura cremosa original de la salsa, ya que los lácteos tienden a separarse ligeramente al congelarse y descongelarse.

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