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Cómo aprovechar las recetas con ahuyama

Entre la gran variedad de frutas, verduras y alimentos que tienen su origen en América, hay pocos que tengan tantos nombres, formas y distintas maneras de prepararla como la ahuyama. Hay tantas recetas con ahuyama, como las denominaciones que tiene a lo largo del continente.

Dependiendo del país o la región, también se le conoce como zapallo, calabaza de castilla, ayote, pumpkin, abóbora e, incluso, en algunos casos, es simplemente calabaza.

Para ser más prácticos y no perdernos en el lenguaje, acá vamos a hablar, entre otras cosas, de la ahuyama, el género al que pertenece (el de las “cucurbitas”) y algunos datos curiosos o relevantes.

Ahuyamas, y calabazas.

La familia de las cucurbitas

Una de las características más increíbles de la ahuyama es que, aunque es originaria de América, con el comercio mundial se ha expandido y adaptado a todo tipo de tierras y climas. Por eso existen tantas variedades y nombres.

Acá vamos a repasar unas cuantas, las más comunes y otras interesantes, porque si quisiéramos hablar de todas, terminaríamos escribiendo unos cuantos tomos de enciclopedia.

  • Ahuyama: esta es la clase que le dio origen a este artículo y en la que nos vamos a enfocar. En su familia, es la más importante a nivel comercial y puede crecer en una gran variedad de climas, además de ser parte de innumerables recetas en la cocina.

  • La calabaza: esta es la de Halloween, cuyo nombre científico es “cucurbita máxima”. Suele tener la piel de color naranja, aunque también se encuentran de color verde.

  • Calabaza turbante: hace parte también de la “cucurbita máxima”, pero sobresale por la forma tan particular que tiene, ya que la parte superior es similar a la de un hongo, que es comparada con un turbante. Su sabor es muy parecido al de la ahuyama.

  • Calabaza japonesa: también conocida como Kuri Kabocha o Hokkaido, tiene su origen en Japón. Su piel es de color verde oscuro.

  • Calabaza francesa: originaria de la región de Provenza (por eso también se le conoce como calabaza de Provenza), tiene un color de piel naranja en tonos opacos, aunque en su interior es mucho más intenso.

Un puré, una muy buena receta con ahuyama.

Aprovecha la ahuyama en la cocina

Este alimento, además, es fabuloso para darle rienda suelta a la creatividad en nuestras cocinas. En realidad, no es únicamente la ahuyama, sino las diferentes formas de calabazas que te entregan todo un mundo de posibilidades para prepararlas en casa.

A cocinar unas buenas cremas y sopas

La crema de ahuyama es una de las más populares en el continente. En realidad, no es ninguna sorpresa. Primero, como ya hemos mencionado, es un alimento americano. Segundo, es delicioso. Y tercero, la textura que le entrega es perfecta para una preparación casera.

Además, las cremas te dan muchísima libertad. Puedes hacer un caldo para jugar con los sabores, usar nuestra CREMA DE LECHE NESTLÉ®, darle un toque de picante, añadirle nueces para entregarle un contraste de texturas, rallar un poco de queso para que se derrita, o usar otros ingredientes como papa o cebolla para reducir ese sabor dulce.

¡Anímate a preparar las siguientes recetas con ahuyama!

La crema es una de las recetas con ahuyama más populares.

Vamos a rallar

Ni siquiera tienes que asarla, hornearla, ni cocinarla de ninguna manera para aprovechar el rallador que tienes en casa. Así es, la puedes usar cruda para rallarla sobre una crema, decorar una ensalada o, incluso, alguna torta a la que quieras darle un toque más balanceado.

Jugos y batidos

Puede que suene un poco extraño y que no sea lo más común, pero esta es una excelente oportunidad para experimentar en la cocina, descubrir nuevos sabores y combinaciones para sorprender a tus papilas gustativas.

Te damos un par de ideas. Para la primera tienes que licuar la calabaza a la velocidad más alta, incluso es mejor si le añades agua. Lo que necesitamos es que quede como un jugo para mezclar con naranja o zanahoria.

Nuestra segunda opción es preparar un batido de naranja, ahuyama y jengibre. Además, para que te quede aún más delicioso, vas a necesitar LECHE CONDENSADA LA LECHERA® Light y CREMA DE LECHE NESTLÉ® Light. Únicamente tienes que seguir la receta que te compartimos acá, que además es facilísima de hacer.

Úsala en guisos

¿Cómo no vamos a amar la ahuyama si la podemos aprovechar en tantas preparaciones? Y todavía nos faltan unas cuantas, pero es que nos encantan estos tipos de alimentos que funcionan para todo.

En este caso, imagina que cumple el papel que podría interpretar una papa. Solamente debes cortarla en dados o cubos pequeños para tu guiso preferido. Además de entregarle un poco de textura, también le va a dar un toque dulce que va a dejar sonriendo a tus papilas gustativas.

¿Te gusta esta idea? ¿Qué tal te suenan unas lentejas con ahuyama, acelgas y páprika? Con solo pensarlo ya se nos hace agua la boca. Te invitamos a prepararlas con nuestra receta, que te dejamos aquí.

¿Remplazo para la papa?

Si te gustó la idea anterior, estas te van a encantar. Un buen puré de papa o unas papas horneadas son el acompañamiento perfecto para muchos almuerzos o cenas, pero qué tal te parece variar esta guarnición.

Pues con la ahuyama o la calabaza puedes hacerlo. Para hacer una preparación al horno, simplemente tienes que seguir los mismos pasos que unas papas horneadas, usando ingredientes como romero o queso gratinado.

La otra opción es hacer un buen puré. La preparación también es la misma. Únicamente pon a hervir en agua y luego machaca la ahuyama o la calabaza. Añadir un poco de queso le da un sabor delicioso.

Salsa de calabaza

¿Ya estás cansado de comer siempre pasta con salsa boloñesa o napolitana? ¿Tienes ganas de hacer algo diferente, pero que no sea complicado ni que tome mucho tiempo? Una salsa de calabaza, a la que puedes añadirle cebolla o zanahoria, es una muy buena idea para probar algo distinto.

Mermelada de calabaza

Ya perdimos la cuenta de todas las cosas que se pueden hacer con ahuyama y todavía no acabamos. Como si fuera poco, también puedes seguir el proceso de hacer una mermelada casera, pero no olvides añadir el jugo de medio limón para que tenga esa textura característica.

Una receta con ahuyama es una deliciosa torta

Una buena torta

Este gran alimento también lo puedes usar para hacer una magnífica torta que puedes decorar con su propia ralladura (como ya te contamos un poco más arriba). Recuerda quitarle la piel y cortarla en cubos.

Si quieres cocinar la torta de ahuyama, recuerda que vas a necesitar LECHE CONDENSADA LA LECHERA® y CREMA DE LECHE NESTLÉ®. Únicamente tienes que seguir esta receta.

Masa para pancakes

Esta comida tiene fanáticos en el mundo entero, pero muchas veces buscamos una opción más balanceada para hacerla. Una buena idea está en los pancakes de ahuyama. Son muy fáciles de preparar, pero recuerda que no es necesario triturarla completamente.

¿Tienes ganas de cocinarlos? Conoce cómo hacerlos con nuestra receta, que te compartimos acá.

¡Hasta puedes aprovechar las semillas!

Por último, te recomendamos las semillas de la calabaza. Te las puedes comer solas, como un snack, aunque también pueden entregarle un toque crujiente a las ensaladas o cremas, dándole un juego de texturas fabuloso.

Sin embargo, hay un proceso para que las puedas consumir tranquilamente. Primero, debes lavarlas con agua y dejarlas secar. Después, lo mejor es cocinarlas un poco. Es muy sencillo. Déjalas en el horno a 170°C por unos 20 minutos. Así van a quedar tostadas y deliciosas.

Para darles más sabor, puedes añadirles aceite de oliva, sal, miel, canela o jengibre.

Semillas de calabaza

Cómo conservar la ahuyama

No nos cansamos de hablar bien de este alimento, que en realidad es magnífico. Sumado a todo lo que te hemos contado en este artículo, es muy fácil de conservar. Además, puedes guardarlo por meses sin que se eche a perder, así siempre vas a tener una buena cantidad reservada para preparar cualquiera de los platos que ya mencionamos.

Cuando está cruda

  1. Córtala en cubos pequeños.

  2. Retira las semillas (de una vez lávalas para comerlas más tarde) y limpia el interior.

  3. Guárdala en un contenedor hermético con tapa y congélala. Te recomendamos que sea un recipiente de vidrio.

  4. Cuando la quieras comer, recuerda pasarla primero al refrigerador y luego a temperatura ambiente.


Cuando ya está cocinada

El proceso es el mismo, así la hayas hervido, horneado o freído. Lo importante es que la cortes en cubos pequeños y quites las semillas (una vez más, no las botes, consérvalas para después), en el caso de que no lo hayas hecho antes. Por último, congélala dentro de un recipiente hermético (recuerda que es mejor si es de vidrio), y no olvides el proceso para descongelarla.

Fuentes:

https://azafranbolivia.com/2019/10/14/cual-es-la-diferencia-entre-zapallo-y-calabaza/

https://www.biodiversidad.gob.mx/diversidad/alimentos/calabazas

https://www.amexessentials.com/es/calabazas-zapallos-variedades-menos-conocidas-recetas-otono-invierno/

https://www.cuerpomente.com/alimentacion/preparar-calabaza-cruda_5620

https://www.cuerpomente.com/blogs/gastronomia-consciente/formas-cocinar-calabaza-alegraran-otono_902

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